Cowart nació de la intersección entre dos pasiones: el arte clásico y la ganadería. Usando modelos de inteligencia artificial generativa, cada obra reinterpreta pinturas icónicas de la historia del arte, colocando al ganado como protagonista absoluto.
El resultado es una colección que despierta emociones: la majestuosidad de un toro retratado al estilo de Caravaggio, la ternura de un ternero con la luz de Vermeer, la fuerza de un caballo capturada con la pincelada de Delacroix.
Cowart es arte, cultura, humor y reivindicación. Es un puente entre la tradición ganadera y la tecnología más avanzada. Es recordar que, antes de ser industria, la ganadería fue — y sigue siendo — una forma de vida.